sábado, 15 de julio de 2017

Ansío Libertad y Amor


Dice el vals que toda repetición es una ofensa. En una sala cargada de imágenes de esta república, con nuestros dioses, nuestros muertos, nuestros desaparecidos, nuestros colores y nuestros olvidos una voz mecánica repite “ante todo el Perú”. ¿Qué país invocan estas palabras? La sala de Yuyachkani habla de un país, otro, escondido por los discursos oficiales, que no es este Perú al que quieren imponerle ese “ante todo”. Doscientos años de excluir del imaginario patriotero a los que efectivamente viven, hacen y sufren la historia.

El retrato de San Martín rodeado de militares y un wiqsa sapa cura. Así se fundó la república, las gentes de este país tan diverso no aparecen. Los “fundadores” imaginaron un país desde ellos y para ellos. Y ahora todos sabemos que ese país que nos proponen pongamos “ante todo” no es el nuestro, es uno ajeno que ha significado exclusión y subordinación para la inmensa mayoría de peruanos.

Pero el discurso repite y repite “ante todo el Perú” dando por natural que el Perú es ese que ellos inventaron a costa del sufrimiento de generaciones en las ciudades, donde nuestros muchachos se educan para trabajar encerrados bajo llave en labores que no necesitan de su espíritu de creación y sus deseos de vida buena, en la ruralidad de donde cada vez más gentes se marchan, para pasar al empleo temporal en exitosas agro exportadoras, en la amazonia sometidos a la pérdida de su identidad, su lengua y su sentido de comunidad, inundados por la trata de personas, las ETS, el narcotráfico, la minería y la tala ilegal. Mientras esto ocurre y el Estado es incompetente para garantizar derechos, y en la sociedad, con mucho esfuerzo sobrevive tejido social capaz de resistir, de protestar, de proponer.

Mientras esto ocurre, digo, este Discurso de Promoción nos estremece, nos están invitando a recordar, a reunir todo lo que ya sabemos y mirarlo con estos ojos, con estas manos. No hemos sabido cuidar el alma ciudadana. Hay que hacer opciones. De un lado, la ficción de ese Perú que quieren ponernos “ante todo” y de otra, la dura realidad de nuestras muchachas sometidas a la trata, de las y los jóvenes a quienes no se les quiere pensantes.
Próximos al bicentenario de la fundación del Perú como república, Yuyachkani este domingo nueve culminó la temporada de Discurso de Promoción. ¿Hay algo que celebrar? Un país que ha vivido y vive momentos cruentos ¿Qué hay que hacer? Tal vez alimentar la emoción profunda de querer otro país. Las palabras del poeta arequipeño nos traen otra vez el anhelo que perseguimos.

Que no es cierto que todo está perdido, aunque día a día vemos perderse este país y oímos la risa perversa de los de siempre repitiendo una y otra vez “ante todo el Perú”, el país desborda una terrible dulzura que el sufrir no apaga, descubrimos que la reserva ética y política que aún puede hacer viable este país es la ternura, de allí viene la posibilidad de tejer entre nosotros, de condolernos y sobre todo de indignarnos, de agitar el alma ciudadana, de ganas de amar y de parir una y otra vez el país que soñamos.

Tenemos proyecto. Este que nos regaló el poeta, apenas cuatro palabras que dicen lo que queremos, lo que puede unirnos. Y yo, penetrado como todos ustedes por este país, cargado a veces de ira e impaciencia, que me río con tantos con los que he crecido, que me rebelan las tiranías todas, declaro también mías sus palabras para decir lo que quiero de este país, de mi vivir en él: ansío libertad y amor.

lunes, 21 de septiembre de 2015


Días



Hay días escama, días anillo, días cruenta mordida, días ventana, días espesa sopa de vidrio.



Muros donde el cielo deja la huella de su pie helado, áspero y blando, bruno y luminoso... su andar soleado, su bárbaro camello con su carga de desierto



Así, a orillas de este muro salado... escribo en la tierra, el dulzor de sus adobes colándose dentro mío... así, mientras desaparece el horizonte... 



¿Cómo puede ser esta tarde de este día? Día vino, día pedestre, día anillo de borde filudo y frío, día noche, día mercurio, día boca abierta de los muertos, día al fin, día al medio, día al principio, día nada y todo, perdido y ganado, día abeja bajo un ladrillo, día felino, día de la madre y del acertijo, día entonces, día quien sabe... día, día, días.



Domingo de luna en su cenit

en este muro recostado

día escribo mientras llega,

día abrazo un ramo de flores, 

día abrazo toda la luz del mundo,

día extravío en el bosque que inclinas a mi pecho

día oscuro y día claro, día oruga y día rayo, día ya viene, día acaso, día botella de esperanza, día plata, día soles de enormes y abiertos ojos



Domingo de luna en su cenit
Rodeo en su curva la espiga de trigo.

lunes, 14 de julio de 2014




La Victoria de Felipe Pinglo


Acabo de escuchar el disco Victoria interpretando a Felipe Pinglo Alva.

Llegó a mis manos un poco tarde, pues ya tiene buen tiempo circulando. Es obra de Victoria Villalobos, de quien me atrevo a decir, es hoy la voz más conmovedora y profunda de la música popular de nuestra ciudad.

Al escucharle he sentido derramarse como garúa limeña, una tras otra, las canciones de Pinglo, dotadas de un poder embriagador. Definitivamente nuestro bardo es el protagonista en este disco. Victoria nos lo entrega penetrante, cálido, enternecedor, doliente y feliz. Nos envuelve una mezcla de nostalgia y trashumancia ¿Qué vida ha sido aquella que llevó a este hombre a escribir tan sentidas canciones?

Más que un disco, “Victoria” es un viaje a esos años aurorales de la música popular de los barrios de la Lima del 900, llevados por una voz maravillosa, por el timbre y la mezcla de fuerza y delicadeza, y porque posee arquitectura e intencionalidad. No encontrarán afectación, malabares vocales ni griterío en esta interpretación de las canciones del vate. Irremediablemente, Pinglo les estará hablando. 

 
Se suele decir que un libro es bueno cuando nos toca fibras y nos abre a mundos desconocidos y sentimos que algo dentro nos eleva. Es lo mismo con las canciones. Este trabajo comparte esa cualidad.

“Victoria interpretando a Felipe Pinglo Alva” nos entrega nueve composiciones del bardo,  únicamente acompañada por cajón, guitarra y contrabajo, en manos de Coco Vega, Enderson Herencia y Marco Oliveros.  Imprescindible en nuestra discoteca personal.


Mayo, 2014.